Por Johan Brett
Especialista en Ciudadanía Italiana – Brett Giuntoli & Asociados
Durante la audiencia histórica del 24 de junio de 2025 ante la Corte Constitucional de Italia, hubo un momento que sobrepasó los términos legales, los artículos y las doctrinas: el discurso de la abogada Mónica Lis Restanio, defendiendo la ciudadanía italiana por sangre.
En una sala repleta de juristas, funcionarios y abogados, y seguida por miles de descendientes de italianos en el mundo, Mónica levantó la voz no solo como jurista, sino como mujer italiana, como nieta de emigrantes, como parte viva de una historia que no termina en las fronteras de Italia.
“No se puede penalizar a quien ha nacido fuera de Italia por un hecho involuntario. La historia migratoria no puede transformarse en un obstáculo para la identidad. La ciudadanía no es un privilegio: es un derecho heredado, y muchas veces negado”.
Y citando a una reconocida psiquiatra que visitó su tierra, compartió una reflexión que estremeció a muchos:
“Un giorno una psichiatra in visita alla mia terra mi disse: ‘Voi siete come noi prima delle guerre.’ E mi è sembrata una definizione bellissima del nostro genuine link, che non dovrebbe mai rappresentare un pericolo o una minaccia bensì una ricchezza per l’Italia.”
“Un día una psiquiatra en visita a mi tierra me dijo: ‘Ustedes son como nosotros antes de las guerras.’ Y me pareció una definición bellísima de nuestro vínculo genuino, que nunca debería representar un peligro o una amenaza, sino una riqueza para Italia.”
Con esas palabras, se hizo vibrar y agrietar los muros invisibles que algunos quieren fortalecer entre quienes nacieron en Italia y quienes la llevan en la sangre.
La ciudadanía italiana por sangre como memoria, herencia y dignidad
Lo que recordó Mónica es que el ius sanguinis no es una trampa legal, ni una anomalía. Es el reflejo de algo profundo: la idea de que la sangre italiana camina con sus hijos, aunque estén a miles de kilómetros de Roma.
La emigración no fue una decisión libre. Fue una necesidad. Huir del hambre, de las guerras, de la falta de trabajo. Millones de italianos construyeron otras patrias, pero no dejaron de ser italianos.
El discurso de Mónica tocó ese nervio. Lo hizo con firmeza y con respeto. Con profesionalismo, pero también con alma.
“Italia no puede borrar a sus hijos. Los llevamos en el apellido, en la mesa, en el idioma, en las canciones que nos cantaban los abuelos. No somos turistas de la identidad: somos italianos en el tiempo y en el corazón”.
Ciudadanía Italiana por Sangre: Cuando el derecho se encuentra con la historia
En el juicio, se hablaron de leyes: la 555/1912, la 91/1992, el art. 3 de la Constitución, el principio de igualdad, de proporcionalidad, de conexión efectiva. Se citó jurisprudencia europea. Se apeló a conceptos como “collegamento” o “abuso del derecho”.
Pero Mónica, con una elegancia implacable, recordó que ninguna norma puede anular el peso de una historia colectiva. Que los principios constitucionales no pueden ser usados para excluir a quienes nunca rompieron su lazo con Italia, simplemente porque nacieron fuera.
Además, se denunciaron prácticas y obstáculos sistemáticos por parte de consulados italianos que niegan citas, pierden expedientes, manipulan la interpretación de la ley, imponen requisitos arbitrarios, se niegan a emitir códigos fiscales esenciales para pagar tasas judiciales, y han convertido el reconocimiento de la ciudadanía en un laberinto burocrático y restrictivo. También se señalaron tribunales que, en vez de aplicar el derecho vigente, han creado nuevas condiciones no previstas por la ley, en abierta contradicción con el principio de legalidad y el derecho de ciudadanía como derecho fundamental.
Su mensaje es claro:
-
- No somos un capricho.
- No somos una carga.
- Somos herederos de un país que nos pertenece por historia, por sangre y por dignidad.
El momento que puede cambiarlo todo
Lo que ocurrió ese 24 de junio fue más que un juicio. Fue una declaración de existencia. Fue el acto simbólico de una Italia que se ve en el espejo y reconoce que es más grande que sus fronteras.
La Corte Constitucional tiene ahora la palabra. Pero miles ya la escucharon a ella. Y en cada frase, Mónica hablaba por nosotros.
Un mensaje para quienes esperan
Si eres hijo, nieto, bisnieto, tataranietos de italianos… Si en tu casa se hablaba de la “nonna” o de la historia del italiano de la familia y se cocinaba pasta los domingos… Si creciste con algún apellido italiano aunque tus documentos digan otra nacionalidad…
Este es tu momento.
Italia está escuchando. Y nosotros estamos aquí para ayudarte a que tu voz también sea escuchada.
Consulta tu caso, no dejes que una reforma retroactiva cierre las puertas de tu historia.
La ciudadanía italiana no se pide. Se ejerce.
Es la historia legal, cultural y familiar tanto de Italia como de los italianos en el exterior.
Johan Brett
@AbogadoBrett
Brett Giuntoli & Asociados
www.AbogadoBrett.com